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martes, 30 de diciembre de 2008

El modesto liberalismo de John Rawls

MODESTO LIBERALISMO DE RAWLS * (1)

En 1961 Isaiah Berlin (2) se preguntaba si existía todavía la teoría política. El historiador de las ideas pensaba que la disciplina que recoge la utopías de Platón, los consejos de Maquiavelo y los lamentos de Rousseau, estaba muriendo porque no había aparecido ninguna obra convincente de filosofía política en los tiempos recientes. Diez años después, John Rawls, con su Teoría de la justicia (publicada en español por el Fondo de Cultura Económica), revivía al muerto. Desde entonces no puede decirse que la teoría política sea un recuento de viejos libros; es un un terreno fresco y vivo. Fue Rawls, muerto el 24 de noviembre de 2002 a los 82 años, quien revivió las preguntas sobre la justicia, la libertad y el bien.
La contribución de Rawls fue un gran libro y un manojo de textos satelitales. Publicó Teoría de la justicia a los 50 años, luego de 20 de trabajo. Después guardó silencio, escuchó a sus críticos y reelaboró su teoría. El libro es precisamente una rigurosa meditación sobre los principios de la justicia. Recurriendo a la noción del contrato social, concibe un experimento en el cual los hombres, olvidando su condición económica, sus valores y preferencias negocian un estatuto de justicia. Rawls sugiere que pensemos en individuos cubiertos por un "velo de ignorancia", es decir, personas que no saben si son ricos o pobres, saludables o enfermos, heterosexuales u homosexuales, religiosos o ateos. ¿Cuáles serían las reglas que establecerían estos hombres para organizar una comunidad de justicia? De acuerdo con el esquema rawlsiano, estos individuos acordarían dos principios. El primero sería que todos deben tener una canasta igual de derechos y libertades. Todos deben tener el derecho de expresarse, moverse, votar o asociarse. El segundo principio es un imperativo de igualdad. Sólo son aceptables las desigualdades, si las ventajas de los sobresalientes están abiertas a todos y si benefician a los menos aventajados. Libertad e igualdad quedan aquí trenzados en la exigencia de justicia.
La justicia se convierte en el valor cardinal de las instituciones sociales. Una teoría científica debe desecharse si no recoge la verdad. Independientemente de que sea una teoría popular, debe ser reemplazada por aquella que retrate lo que es cierto. De la misma manera, una institución social pierde sentido si se demuestra su injusticia. Que sea una institución eficiente, que produzca bienes para muchos o la felicidad para la mayoría no son razones válidas para defenderla. La teoría de Rawls se levanta visiblemente frente al utilitarismo que calcula intereses y ordena el arreglo que proporcione la mayor felicidad para el mayor número. El rigor racional del utilitarismo podrá ser convincente pero tiene un defecto grave: no toma en serio los derechos. Bajo el ábaco utilitario, la esclavitud es justificable siempre y cuando garantice el provecho para la mayoría. Rawls protesta: el atropello de los derechos de uno anula cualquier cálculo de provechos ulteriores.
Rawls es una de las cúspides de la filosofía política del siglo XX. No es una de sus cumbres literarias. Su prosa es seca, fría, árida. Sus argumentos son tuercas duras que apenas permiten un paso lento de la lectura. Su atractivo se funda seguramente en esta aspereza rigurosa. Como muchos gigantes del pensamiento político, fue capaz de ofrecer una teoría que expulsa la historia y sus contingencias para presentar un molde de racionalidad universal. De ahí provienen también las limitaciones de una obra que no penetró jamás en las complejidades psicológicas de lo político. John Gray (3) sugiere que Teoría de la justicia puede compararse con el Ensayo sobre la libertad de John Stuart Mill (4), como las dos cimas del pensamiento liberal. Pero el tratado de 1971 no ofrece, como lo hace la filosofía de Mill, una concepción del mundo, una versión de la historia, una noción del hombre. Frente a la ambición de Mill que ve en el liberalismo un camino para la felicidad, el liberalismo de Rawls es modesto, una simple plataforma para que cada individuo camine en la ruta de su propio ideal.
Rawls nació en 1921 y dedicó su vida a leer, a escribir y a enseñar. Vivió una vida austera, discreta, recluida en el monasterio de la academia. Isaiah Berlin lo describió como un puritano con un alto sombrero negro. No se encontrarán referencias autobiográficas en su obra. Rechazaba los homenajes y los trofeos académicos que ofrecían constantemente. Concedió solamente una entrevista. Porque creía que la influencia del filósofo en el mundo debía ser indirecta, no se involucró en los debates del día. Sabía bien que el filósofo que se vuelve publicista suele ser mal entendido. Quizá el único evento concreto que llegó a comentar en un artículo fue el bombardeo de Hiroshima. No se puede decir que su opinión fuera apresurada. Tuvieron que pasar 50 años para que Rawls decidiera escribir en la revista Dissent que los bombazos eran injustificables.
No perteneció al star system de la intelectualidad pero pocas obras han recibido la atención que desde su aparición ha merecido su Teoría. No me refiero solamente a los cientos de ediciones, a las traducciones al chino y al coreano, sino a la intensidad de la polémica que ha estimulado. Cerca de 5 mil libros se han publicado en todo el mundo para comentar, explicar o criticar las ideas de este libro. Su grandeza se muestra por la calidad de la crítica que engendró. Por un flanco recibió el embate libertario que veía en la propuesta de justicia de Rawls la muerte del mercado por la opresión de un Estado entrometido. Por el otro costado, Rawls fue criticado por los comunitaristas que creían que la propuesta de Rawls defendía los derechos de un hombre inexistente e ignoraba la cohesión de las comunidades que otorgan sentido a la existencia. Robert Nozick (5), uno de sus más agudos críticos dijo que su libro era "un tratado vigoroso, profundo, sutil, amplio, sistemático... una fuente de ideas esclarecedoras, integradas conjuntamente en un todo perfecto".
Hay una pista que sugiere el origen de su profunda preocupación por la justicia. Cuando era niño infectó a dos hermanos menores. Uno recibió difteria del hermano mayor, el otro neumonía. Ambos murieron. Los azares de la naturaleza habían marcado su vida con esa sombra. La sobrevivencia de John Rawls fue tan inmerecida como la muerte de sus hermanos. La suerte le dio a él poderes inmunológicos que sus hermanos no recibieron. Ahí está la raíz de su teoría de la justicia: a la política corresponde contrarrestar institucionalmente las arbitrarias contingencias de la vida. El liberalismo igualitario diseña el artificio que compensa las injusticias de ese sorteo de la naturaleza. Nadie es merecedor ni culpable del hogar en el que nace. Nadie merece la riqueza o la pobreza de sus padres. Las instituciones sociales deben corregir la arbitrariedad natural.

* Basado en un artículo de Jesús Silva-Herzog Márquez ® publicado en el periódico Reforma. Las notas agregadas al escrito original fueron tomadas de Wikipedia.

(1) John Rawls (21 de febrero de 1921, Baltimore, Estados Unidos, - 24 de noviembre de 2002, Lexington, Massachusetts, Estados Unidos). Fue un filósofo estadounidense, profesor de filosofía política en la Universidad Harvard y autor de Teoría de la Justicia, (1971), Liberalismo Político (1993), The Law of Peoples (1999) y Justice as Fairness: A Restatement (2001). Es ampliamente considerado como uno de los filósfos políticos más importantes del siglo XX. Su teoría política propone dos principios sobre los cuales basar la noción de justicia a partir de una posición original en el espíritu contractualista de los filósofos políticos clásicos.
Rawls fue reconocido con el Premio Schock para lógica y filosofía y con la National Humanities Medal de manos del presidente Bill Clinton en 1999, en reconocimiento a "su ayuda a que toda una generación (...) reviviera su confianza en la democracia misma".

(2) Isaiah Berlin, 6 de junio de 1909 - 5 de noviembre de 1997, filósofo de la política e historiador de las ideas; está considerado como uno de los principales pensadores liberales del siglo XX.

(3) John N. Gray (nacido el 17 de Abril de 1948 en South Shields, County Durham, Inglaterra), es un destacado filósofo político británico con numerosas obras publicadas. Actualmente es Profesor de Pensamiento Europeo en la London School of Economics.

(4) John Stuart Mill (*Londres, 20 de mayo de 1806 — murió en Aviñón (Francia) el 8 de mayo de 1873) fue un filósofo, político y economista inglés representante de la escuela económica clásica y teórico del utilitarismo, planteamiento ético propuesto por su padrino Jeremy Bentham, que sería recogido y difundido con profusión por Stuart Mill.

(5) Robert Nozick (16 de noviembre de 1938- 22 de enero de 2002); Filósofo y ex profesor de la Universidad Harvard. Nozick, enseñó en Columbia, Oxford y Princeton, fue un prominente filósofo político norteamericano en los '70 y '80. Realizó un adicional pero menos influyente trabajo en otras materias tales como teoría de la decisión y epistemología. Su Anarquía, Estado y Utopía (1974) fue una respuesta liberal-libertaria a la Teoría de la Justicia de John Rawls, publicado en 1971.


Oscar Zúccolo

viernes, 17 de octubre de 2008

Fundación Friedrich Naumann

Los que trabajamos en política hemos oído hablar muchas veces de las fundaciones políticas alemanas, pero no es sino hasta que uno toma contacto con ellas que comprende la real envergadura de las mismas. Lo más destacado, quizás, sea el compromiso cívico que tienen y la disposición hacia el trabajo político y social que emprenden. Su misión es educar difundiendo a lo largo del mundo la ideología política que cada una sostiene.

Éstas nacieron después de la Segunda guerra mundial, tras una ley del parlamento alemán, que definió la misión de promover la democracia a nivel mundial y que fijó los fondos necesarios para ello. Cada Fundación cuenta con un presupuesto relativo al tamaño de la bancada del partido cuya ideología representan. Así, cada partido alemán tiene su propia fundación que generalmente trabaja con partidos afines en cada país.

Hay 6 fundaciones políticas importantes en Alemania, estas son:

  • Fundación Friedrich Ebert (FES 1925-1933, 1947 a la fecha) - Creada por el Partido Socialdemócrata Alemán. (Miembro de la Internacional Socialista). De ideología socialdemócrata y socialista democrática.

  • Fundación Konrad Adenauer (KAS 1956) - Creada por la Unión Demócrata Cristiana de Alemania. (Miembro de la Internacional Demócrata Cristiana y de la Unión Internacional Demócrata). De ideología conservadora y democratacristiana.

  • Fundación Friedrich Naumann (1958) - Creada por el Partido Democrático Libre alemán. (Miembro de la Internacional Liberal). De ideología liberal.

  • Fundación Hanns Seidel (1967)- Creada por la Unión Social Cristiana de Baviera. (Miembro de la Internacional Demócrata Cristiana y de la Unión Internacional Demócrata). De ideología conservadora y democratacristiana.

  • Fundación Rosa Luxemburgo (1990) - Creada por el Die Linkspartei. de Alemania (ex Partido Socialista Unificado de Alemania). De ideología socialista marxista.

  • Fundación Heinrich Böll (1997) - Creada por Alianza 90 / Los Verdes de Alemania. (Miembro de la Global Verde) De ideología ecologista verde.


  • Como es natural, el alcance internacional más grande lo gozan la Fundación Friedrich Ebert y la Konrad Adenauer, que trabajan en cientos de países, mientras que las otras fundaciones tienen menor desarrollo mundial. Sin embargo, en Argentina se destaca la tarea de la Fundación Friedrich Naumann, sobre la cual quisiera explayarme un poco más.

    La Fundación Friedrich Naumann nace en 1958 y fue creada por el Partido Democrático Libre alemán -miembro de la Internacional Liberal- de ideología liberal. Con sede en Potsdam, es la tercera más grande y más antigua de las fundaciones políticas alemanas, después de la Fundación Friedrich Ebert y de la Fundación Konrad Adenauer.

    Los 4 pilares ideológicos destacados sobre los cuales trabajan son:

    (1) Un Estado de Derecho vigente, donde se respetan y protegen los Derechos Humanos y de las Minorías es esencial para un desarrollo en libertad. Esto los ha llevado a cooperar estrechamente con partidos y líderes políticos afines al Liberalismo, con organizaciones de Derechos Humanos y con grupos civiles y entidades públicas del área de la administración de la justicia.
    (2) Los Mercados Abiertos en general y el comercio libre en particular, para los liberales, son componentes integrales de la libertad. Respecto al desarrollo económico y social son la base esencial del bienestar de las personas. Por eso el tema de los mercados abiertos tiene prioridad en su labor.
    (3) La Responsabilidad Social del Liberalismo es poco discutido y divulgado. No obstante, es un elemento muy importante del concepto liberal del desarrollo en libertad. La política liberal social se rige por los principios de la eficiencia, la transparencia, la sostenibilidad, la responsabilidad y la subsidiariedad (solo intercede en aquellos casos donde la autoayuda individual o colectiva sea imposible o insuficiente).
    (4) Para que haya un desarrollo en libertad, el ciudadano debe estar plenamente involucrado en la toma de decisiones en todos los niveles y áreas de la política. Es por eso que el Federalismo, la Descentralización, la Sociedad Civil y la Política Comunal Participativa son fundamentales para la labor de la Fundación Friedrich Naumann.

    La Fundación Naumann Argentina, de la cual soy ex becario, brinda cursos regulares de gestión pública, descentralización, campañas políticas, municipalización del poder, etc. Y da apoyo a partidos políticos de pensamientos afines en eventos políticos no proselitistas. Más adelante informaré al respecto.

    Gracias Naumann, esto es sólo el comienzo.

    Oscar Zúccolo
    (Parte del texto fue recogido de la enciclopedia Wikipedia y del sitio de la Fundación Naumann de Latinoamérica.)

    sábado, 27 de septiembre de 2008

    La Ética Liberal como Fundamentación Política, según Dworkin

    Quisiera compartir con ustedes este artículo, del cual sólo muestro una parte aquí, para que los lectores inquietos puedan seguir su lectura.
    ¿Quién es Dworkin? Ronald Dworkin nació en 1931, en Worcerter, Massachusetts, Estados Unidos. Estudió para Licenciado en Letras en la Universidad de Harvard y luego, para Licenciado en Letras con mención en Jurisprudence en el Magdalen College, Universidad de Oxford, donde fue estudiante de Sir Rupert Cross. Dworkin luego asistió a la Harvard Law School y subsecuentemente trabajó para el renombrado Juez Billings Learned Hand. Dworkin se convirtió en Profesor de Derecho en la Universidad de Yale, donde fue el titular de la Cátedra Wesley N. Hohfeld de Jurisprudence (Teoría del Derecho).

    Artículo:
    En Foundations of Liberal Equality, Dworkin sigue la estrategia de la continuidad para integrar de la forma más razonable y atractiva nuestras convicciones éticas y los principios políticos del liberalismo. En su formulación, el liberalismo exige igualdad e imparcialidad, mientras que nuestras convicciones acerca de la buena vida se asientan en el compromiso personal, la parcialidad y la falta de distancia. La propuesta de Dworkin se presenta como un intento de reconciliación entre el liberalismo y el comunitarismo. Aunque en el plano político es puramente liberal, en el plano filosófico descarta el instrumento clásico que usa el liberalismo para fundamentar sus ideas sobre la justicia: el contrato. En su lugar, Dworkin asume la idea comunitarista de sustentar la concepción de lo correcto sobre una concepción del bien, y trata de fundamentar los principios políticos liberales (igualdad, libertad y tolerancia) en una ética liberal. Desde este planteamiento de legitimación política, la única defensa del liberalismo reside en saber integrar sus exigencias de moralidad política "en la imagen de sí que la gente anhela, y en los modelos que admira, no meramente en lo que, de hecho desea".

    Sigue este artículo completo en : http//serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/mariano.html